Jorge Daniel Taillant es fundador de CEDHA y dirige su trabajo en glaciares y minería

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Tlaquepaque Jalisco, México –  20 de octubre, 2017. La tercer reunion anual de la Red de Políticas Públicas de Latinoamérica para la Producción Limpia de Ladrillos (PAN LAC) concluyó hoy en Jalisco México. Mas de 100 personas se reunieron en Tlaquepaque Jalisco provenientes de  toda la región latinoamericana para intercambiar experiencias sobre el abordaje de la problemática ladrillera en la región.   

En México, como en muchos otros países de la region, la producción ladrillera artesanal representa un sector significativo de la industria, pero también es la fuente de las poco agradables emisiones de carbono negro (hollín). Generalmente sumergidos en la pobreza y la marginalidad, los productores ladrilleros artesanales mexicanos están bien asentados en la industria ladrillera nacional. Dependen de leña deforestada para la quema, o utilizan descartes de madera de otras industrias (por ejemplo de pallets o embalaje). Pero también queman basura, incluyendo llantas y otros elementos que generan gases tóxicos al ser quemados. Las emisiones provenientes de las ladrilleras artesanales contribuyen una buena porción de las emisiones que causan cambio climático, y por esto se han convertido en uno de las últimas miras de las agencias federales y estatales que están tratando de reducir la contaminación atmosférica.  

Los ladrilleros artesanales, que producen una buena parte de los ladrillos macizos utilizados en la construcción de viviendas, utilizan técnicas antiguas para producir sus tabiques. Los ladrillos artesanales son moldeados a mano, utilizando barro y arcilla obtenida en los mismos predios donde fabrican o que consiguen en el mercado local. Se coloca el barro y arcilla en moldes rectangulares (todo a mano), y luego se pone el ladrillo crudo a secar al sol. Luego de una semana de secado bajo el sol, ya endurecidos al punto de se pueden manipular y apilar, se colocan los ladrillos en grandes pilas cubicas o rectangulares, de unos 3 o 4 metros cuadrado. Estas pilas, son las que se conocen coloquialmente como “hornos ladrilleros”. Cabe remarcar que los hornos mas rudimentarios, en realidad no tienen paredes, sino que son construidos de los mismos ladrillos crudos que se están produciendo. A la pila se le deja canales de aire para suministrar leña u otros residuos para la quema. La quema, que alcance hasta 1,000 grados centígrados, dura entre 1 a 2 días con igual periodo de enfriamiento.  Durante todo este tiempo se puede observar un humo abundante negro o blanco que sale de todas las superficies del horno, hasta que los ladrillos son finalmente totalmente cocidos y endurecidos.  El humo negro es indicativo de una mala quema, ya que implica que no hay buena combustión y que mucho del combustible se va a la atmósfera como hollín o como otros gases tóxicos. El humo blanco, si bien es mejor que el negro, también demuestra ineficiencia calórica en la quema. Las fábricas  ladrilleras modernas por ejemplo reutilizan todo el calor emitido, y prácticamente no se ve humo proveniente de la quema. Es esta manifestación de contaminación que he llevado a las ladrilleras artesanales a la mira de las autoridades ambientalistas de muchos países del continente y del mundo. 

Sin embargo, la eliminación de la ladrilleras artesanales de la industria, no es tan simple. Miles de familias de muy bajos recursos trabajan en este empleo que aun tiene una alta demanda del sector de la construcción. Las ladrilleras modernas, limpias, tan solo utilizan un puñado de personas para la fabricación de muchísimos mas ladrillos huecos, fabricados con alta precisión y uniformidad. El ladrillo rústico de los artesanos, es valorado justamente por su imperfección y calidez individual, y por ello, persiste la industria, aunque sea en situaciones paupérrimas. La eliminación de esta actividad dejaría a miles de familias, ya sumergidas en una pobreza marginal preocupante, en peores condiciones de marginalidad e informalidad. Como fue observado por los participantes del foro regional del PAN LAC, el problema de las ladrilleras artesanales es mucho mas que un problema del cambio climático o de la tecnología de producción, es un problema severo social que debe ser abordado por el estado en muchos niveles.    

Los ladrilleros artesanales han sido típicamente marginados de la sociedad, exiliados a los perímetros de las grandes ciudades, par que su humo no moleste a los residentes urbanos. Son generalmente informales y viven en condiciones de pobreza extrema. Es común ver a todas las personas de la familia trabajando en la tarea de producción, incluyendo a niños y ancianos. Las condiciones de trabajo, la falta de seguridad y la exposición a innumerables elementos de riesgo en su trabajo es una constante violación a las normas y leyes laborales y hasta a los derechos humanos básicos del trabajador, de las personas, y de los niños que padecen el impacto del sector.     

La Red de Políticas Públicas de Latinoamérica para la Producción Limpia de Ladrillos (conocida como el PAN LAC), coordinada or el Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA), es una iniciativa del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y de su Coalición de Clima y Aire Limpio (CCAC), y apunta a introducir a gobiernos y a funcionarios públicos encargados de abordar al sector, ideas, tecnologías y estrategias para abordar los desafíos de este sector de producción de ladrillos artesanales. Algunas de las reformas recomendadas por la CCAC y el PAN LAC a los ladrilleros y a los funcionarios públicos son la promoción de mejoras en la mezcla de arcilla, para lograr un insumo uniforme y mas eficiente, introducir aireación al proceso de quema lo que aumenta el calor y reduce el uso de leña, cambios al diseño de horno para atrapar el calor y recuperarlo y canalizarlo para el proceso de secado. Estas mejoras así como muchas otras que surgen de los debates e intercambios en las reuniones del PAN LAC mejoran la eficiencia de la producción del ladrillo tradicional, incrementan la ganancia del productor, y reducen significativamente la contaminación de la industria. También se está trabajando en la promoción de estándares laborales para reducir los impactos en la salud, y mejorar las condiciones de trabajo para los ladrilleros.   

Este fue la tercer reunión regional del PAN LAC, que reúne a funcionarios públicos, a especialistas del sector, a empresarios industriales y productores ladrilleros artesanales de México, Colombia, Perú, Paraguay, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y los Estados Unidos para intercambiar experiencias y compartir ideas sobre como mejor abordar al sector ladrillero artesanal en las Américas.     

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J. Daniel Taillant
jdtaillant@gmail.com
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